lunes, 24 de noviembre de 2008

INVENTOS ¿PRACTICOS?

ES UNA CAMA, SOFA, NO SE. PERO LO PODEMOS LLAMAR: PELOSOFACAMA. O ALGO ASI.
ES PARA CANTAR EN LA DUCHA. A MI MUJER LE VENDRIA ESTO .......

ESCALERA PARA PRESUMIR Y CAERTE.



ESCALON CAJON, CAJON ESCALON, COJON ESCALON, UFFFF.


PARA CUANDO LLEVES ALGO EN ESTA INGENIOSA BANDEJA NO SE TE CAIGA NADA. O POR LO MENOS PARA QUE NO SE TE CAIGA LA BANDEJA


SABANAS QUE TE MIDE LA TEMPERATURA QUE HAY.


DONDE ESTA EL VOLANTE?¿


PERRO VIGÍA.



PARA HACER EL TONTO.

SIN COMENTARIOS....

PARA LLENARSE LA VISTA II

LO PROMETIDO ES DEUDA. TENGO NUEVAS FOTOS PARA ALEGRAR UN POCO LA VISTA. ESPERO QUE OS GUSTE.















TENGO MUCHAS MÁS. NO ME LAS PUEDO GUARDAR, NECESITO COLGARLAS. A MIS COMPAÑEROS DE BLOG OS AGRADECERÍA QUE OS ANIMÉIS. VAMOS A REFLEJAR SIN CARAS EL AMBIENTE DONDE NOS MOVEMOS, HABER QUE SALE.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Umihotaru, la isla artificial




















Esta extraña bestia arquitectónica parte de Tokio y es una isla artificial ala vez que una atracción turística. Se llama umihotaru y forma la parte de la bahía de Tokio aqualine, un túnel y un puente que une kawasaki y kisarazu.

los coches circulan durante 4.4km por el puente a la isla y pueden aparcar para admirar la vista o conducir directamente por a la entrada del túnel bajo el agua y durante 9.5km llegar a kawasaki.

EE.UU. censura a científicos por el cambio climático

Científicos en Estados Unidos aseguran haber sido presionados por el gobierno de George Bush para que mientan acerca de los peligros del calentamiento global. Así lo denunció ayer el presidente del Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental, el demócrata Henry Waxman. Aseguró que hay pruebas de que "el gobierno intentó deliberadamente engañar al público sobre la amenaza que pende sobre el planeta" a partir del efecto invernadero.

Waxman y Tom Davis, el líder republicano en la Comisión (que examina las interferencias políticas del gobierno) pidieron varias veces al gobierno documentación sobre la política climática, algo que el gobierno se ha negado a responder.

"El comité no intenta obtener secretos estatales ni documentos que puedan afectar nuestra inmediata seguridad nacional", ironizó Waxman. "Simplemente buscamos respuestas sobre si el personal político de la Casa Blanca censura indebidamente a los científicos gubernamentales imparciales", disparó.

"Sabemos que la Casa Blanca posee documentos que contienen pruebas de que funcionarios gubernamentales intentaron engañar al público al inyectar dudas en la ciencia de calentamiento global y minimizar su peligro potencial", insistió Waxman. Y lamentó que el comité no ha recibido los documentos que solicitó a la Casa Blanca y otros organismos, y que los pocos documentos recibidos la víspera de la audiencia "nada tienen que ver con nuestras indagaciones".

La denuncia surge a raíz del testimonio de dos grupos activistas privados que aseguraron en una audiencia legislativa que científicos de siete organismos gubernamentales han denunciado haber recibido presiones políticas para restar importancia al peligro del recalentamiento global.

Los grupos presentaron un sondeo según el cual dos de cada cinco de los 279 especialistas en climatología que respondieron a su cuestionario se quejaron de que algunos de sus estudios científicos fueron editados de forma tal que cambia su significado.

Casi la mitad de los 279 científicos indicaron que en ocasiones les dijeron desde el gobierno que eliminaran referencias al "calentamiento global" o el "cambio climático" de sus informes.

El Congreso, en una iniciativa de la senadora demócrata Barbara Boxer, busca llevar el tema del calentamiento global en el orden del día. Y ya convocó a otra audiencia en la que los parlamentarios, entres ellos los aspirantes a la presidencia de Estados Unidos, el demócrata Barack Obama y el republicano John McCain, expresarán sus opiniones sobre el cambio climático. Ambos senadores son partidarios de imponer restricciones obligatorias de los gases causantes del efecto invernadero, a lo que se opone el presidente Bush, por considerar que esos requisitos perjudicarán el crecimiento.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Curiosa anecdota de Sir Ernest Rutherford


Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y Premio Nobel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota:

Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que éste afirmaba con rotundidad que su respuesta era absolutamente acertada. Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo.

Leí la pregunta del examen y decía: "Demuestre como es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro".
El estudiante había respondido: "lleva el barómetro a la azotea del edificio y átale una cuerda muy larga. Descuélgalo hasta la base del edificio, marca y mide. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio".
Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente.
Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su año de estudios, obtener una nota más alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel.
Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física.
Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada. Le pregunté si deseaba marcharse, pero me contestó que tenía muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excusé por interrumpirle y le rogué que continuara.
En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: coge el barómetro y lánzalo al suelo desde la azotea del edificio, calcula el tiempo de caída con un cronometro. Después se aplica la fórmula “altura = 0,5 por A por T2”, y así obtenemos la altura del edificio. En este punto, le pregunté a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dio la nota más alta.
Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta. Bueno, respondió, hay muchas maneras, por ejemplo, coges el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio.
Perfecto, le dije, ¿y de otra manera? Sí, contestó, éste es un procedimiento muy básico para medir un edificio, pero también sirve. En este método, coges el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja. Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el numero de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el numero de marcas que has hecho y ya tienes la altura. Este es un método muy directo.
Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento más sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el barómetro está a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la perpendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla formula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio.
En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su periodo de precesión.
En fin, concluyó, existen otras muchas maneras. Probablemente, la mejor sea coger el barómetro y golpear con él la puerta de la casa del conserje. Cuando abra, decirle: señor conserje, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo.
En este momento de la conversación, le pregunté si no conocía la respuesta convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares) evidentemente, dijo que la conocía, pero que durante sus estudios, sus profesores habían intentado enseñarle a pensar.

El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de física en 1922, mas conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentalmente un innovador de la teoría cuántica.Al margen del personaje, lo divertido y curioso de la anécdota, lo esencial de esta historia es que LE HABÍAN ENSEÑADO A PENSAR. Por cierto, para los escépticos, esta historia es absolutamente verídica Aprendamos a pensar, hay mil soluciones para un mismo problema, pero lo realmente interesante, lo auténticamente genial es elegir la solución más practica y rápida, de forma que podamos acabar con el problema de raíz...y dedicarnos a solucionar OTROS problemas.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Carl Panzram: la horrorosa vida del "peor criminal que haya existido"

Medía un metro ochenta y pesaba 100 kilos. La mandíbula era fuerte y se le notaba una marcada calvicie que había hecho desaparecer el cabello negro y tupido, ondulado. Había usado un bigote negro y espeso pero ya no, y mantenía los ojos de un color gris acero. Tenía un enorme ancla tatuada en el antebrazo izquierdo. En el derecho lucía otra pero adornada con un águila y la cabeza de un chino. La amplitud del pecho impresionaba. En el centro había otro tatuaje, el de dos águilas, y debajo de las alas de cada una las palabras Libertad y Justicia. Se llamaba Carl Panzram, y daba miedo.

La mañana del 5 de setiembre de 1930 hacía mucho frío en las celdas de la prisión federal de Fort Leavenworth, en Kansas. Era una fortaleza con muros de concreto de 25 metros de alto.

Doce guardias sacaron a Panzram de la suya a las 5.55 y lo llevaron al cadalso. Toda la noche se la había pasado cantando un estribillo pornográfico que él mismo había inventado.

"¡Malditos sean. Maldita sea mi madre que me parió y maldita sea toda la raza humana!". Esos fueron sus buenos días.

Caminó con energía. Tenía los dientes apretados y la mirada desafiante. Subió los 13 escalones hacia la horca y se paró de golpe. Cuando dos guardias se acercaron para ponerle la capucha negra, los escupió a ambos en la cara. Movía su cuello violentamente para zafarse, aunque con el único propósito de decirle al verdugo: "¡Apurate bastardo. Yo en tu lugar ya hubiese matado a diez!". No quería escapar. Estaba feliz, tal vez por primera vez en su vida.

Las puertas de la trampa se abrieron de golpe a las 6.03 y Panzram cayó un metro sesenta. Nadie habló por unos minutos mientras el cuerpo de quien había sido el "peor criminal que haya existido jamás" o el "asesino sin alma" se balanceaba de un lado a otro. El mismo había perdido la cuenta de sus crímenes. Robos, incendios, piratería y asesinatos. Había matado a 100 o más hombres y sólo hombres, a los que también había violado. Adultos y chicos.

A las 6.18 lo revisó un médico y lo dio por muerto. Un periodista quiso pincharle los pies con un alfiler para ver si era cierto.

Nadie reclamó el cuerpo. En una carretilla lo llevaron al cementerio de la prisión. Su tumba quedó identificada con el número que tenía como presidiario: 31614.

Lo primero que recordaba Panzram eran los golpes que le daba su padre, un campesino de origen alemán establecido en Minnesota y que un buen día abandonó a su mujer y a sus siete hijos.

Lo segundo que le venía a la memoria era las palizas de sus hermanos mayores, que lo dejaban inconsciente. ¿Y su madre? "Era demasiado estúpida como para enseñarme algo que valiera la pena", escribió Carl años después.

Luego evocaba su primer robo, en una granja vecina, a los ocho años. Lo mandaron a un reformatorio y se acordaba de los golpes de los celadores, que le daban con tablas, correas de cuero y remos pesados como rutina de corrección.

Carl sólo había conocido torturas. Cuando salió del reformatorio decidió dedicarse a destruir y matar.

Abandonó la granja de Minnesota y subió al primer tren de carga que vio. Cuatro cirujas que viajaban con él lo violaron y lo tiraron del tren. Vagó aquí y allá hasta que fue arrestado y enviado a otro penal para menores. Le rompió la cabeza a un celador con una tabla. Entonces lo suspendieron de un gancho y lo torturaron. Pero apenas se repuso, se escapó. Robó en varias casas y quemó unas cuantas iglesias. Tenía 14 años.

Una noche de diciembre de 1907 estaba en una taberna, borracho como una cuba, y escuchó que un hombre reclutaba para el ejército. Decidió alistarse, pero las cosas no cambiaron. No obedecía ninguna orden, iba a las guardias borracho y cada tanto terminaba en el calabozo.

Un año después de su ingreso robó ropa de una intendencia militar. Una corte marcial resolvió expulsarlo del ejército pero antes confinarlo a tres años de trabajos forzados. Así entró por primera vez en la prisión de Fort Leavenworth. Era 1908, el entonces secretario de Guerra William Howard Taft ratificó la condena. Un año después Taft se convertiría en presidente de los Estados Unidos (hasta 1913).

Ya entonces aparentaba más edad de la que tenía y en la prisión lo trataron como a un adulto, a pesar de sus 16 años. Lo encadenaron a una bola de metal de 25 kilos, que arrastraba a todas partes. Durante 10 horas al día rompía piedras en una cantera, los siete días de la semana hasta cumplir su condena.

Robó granjas y graneros, incendió casas, asaltó a todo aquél que le parecía y violaba a cada una de sus víctimas. Así se desayunaba y así se iba a dormir. No conocía la piedad ni el remordimiento. El dinero que robaba lo gastaba en alcohol, armas y juego.

Estuvo en muchas cárceles y en todas lo trataban como a un animal, como a la mayoría de los reclusos por esas épocas. Fue colgado y azotado, recluido en aislamiento y a pan y agua, castigos que se aplicaban por los motivos más banales (hablar, por ejemplo). Panzram, ya un producto típico de las prisiones, siempre lograba escapar.

En 1920, en Connecticut, entró a una casa aristocrática y se llevó bonos, joyas y un arma calibre 45. Los bonos estaban a nombre del ex presidente William Howard Taft, el mismo que había ratificado su expulsión del ejército. Taft se desempeñaba entonces como profesor de leyes.

Panzram usó rápido el arma de Taft. La venta de las joyas le reportó 3.000 dólares y compró un yate. Contrató a cuatro marineros, los emborrachó, abusó de ellos y les pegó un tiro en la espalda a cada uno con el arma de ex presidente. Luego tiró los cuerpos al río. Y esto mismo hizo al menos tres veces más.

Un año después se embarcó hacia Angola, en Africa. Al llegar violó y mató a un chico de 11 años. Trabajó un tiempo para la Sinclair Oil Company hasta que, en una aldea de pescadores del Congo, contrató a seis nativos para que lo ayudasen a cazar cocodrilos. Con ellos hizo igual que con aquellos marineros estadounidenses.

Fue demasiado. Panzram subió a un carguero y regresó a los Estados Unidos como polizón.

En la ciudad de Salem, en Massachussets, la misma que es conocida por un célebre proceso por brujería en el siglo XVII, vio a un chico que iba a hacer los mandados y lo detuvo. Le dio 15 centavos para que le compre leche. Al regresar con la compra, lo llevó a un lugar despoblado, abusó de él y le aplastó la cabeza con una piedra. El chico era George McMahon y tenía 11 años. Fue el 18 de junio de 1922.

Por esa época, cerca de Nueva York, otra vez robó un velero y se dedicó a lo único que sabía hacer. Ya había acumulado cuatro alias: Jefferson Baldwin, Jeffrey Rhodes, John King y John O''Leary.

La policía lo sorprendió robando en un depósito ferroviario y lo arrestó. Por este y otros asaltos le dieron cinco años en la cárcel de Dannemora, en Nueva York, a la que llamaban "el agujero del Infierno".

Panzram quiso trepar uno de los muros de la prisión pero cayó desde 9 metros. Se rompió la espalda, las dos piernas y los tobillos. Lo levantaron y lo tiraron en su celda, sin atención médica. Allí estuvo, agonizando, 14 meses, arrastrándose para alcanzar la lata con agua cuando se acordaban de dejársela. Sobrevivió.

Apenas pudo caminar, golpeó y violó a otro preso y lo volvieron a aislar hasta cumplir su condena, en 1928.

Salió lisiado de por vida y más trastornado. En dos semanas cometió 12 robos y mató al menos a un hombre, hasta que volvió a ser detenido en Washington.

Un guardia, Henry Lesser, le dio un dólar para que compre cigarrillos. Panzram lo miró. No era una mirada de agradecimiento sino de extrañeza. Fue la primera vez en su vida que alguien tenía un gesto positivo hacia él. Luego Lesser le dio papel y lápiz. Carl usó 20.000 palabras para escribir su horrorosa vida.

"Mis aliados son el engaño, la traición, la brutalidad, la degeneración, la hipocresía y todo lo que es malo", sostuvo.

Recibió 15 años de cárcel por varios delitos y volvió a Leavenworth. Cuando entró dijo: "Mataré al primero que me moleste". Y ése fue Robert Warnke, su supervisor en la lavandería, donde lo habían designado. Lo asesinó con una barra de hierro. Por este caso lo enviaron a la horca.

Carl Panzram, después de matar a Warnke, salió caminando tranquilo de la lavandería. Ningún guardia lo detuvo. Llegó hasta su celda y se sentó en la cucheta, a esperar. Tenía 39 años.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Historias de altos y bajos.

En la base del cerebro humano existe un órgano del tamaño de un poroto llamado hipófisis o glándula pituitaria que también recibe a veces el nombre de "maestra" del sistema endocrino debido a que produce hormonas que afectan el crecimiento y controla las funciones de las otras glándulas del cuerpo. El gigantismo es causado por la excesiva secreción de la hormona del crecimiento durante la niñez (antes de que se cierre la epífisis del hueso), lo que provoca un crecimiento por encima de lo normal de los huesos largos y estatura muy elevada. Si esta situación ocurre después, recibe el nombre de acromegalia. En la mayoría de los casos es causado por un tumor benigno en la glándula pituitaria. La cirugía es el tratamiento preferido en los casos de tumores pituitarios con bordes bien definidos y se obtiene la cura en el 80% de los casos. En situaciones en las cuales no se pueda extirpar completamente el tumor, el tratamiento opcional es el uso de medicamentos.


LEONID STADNYK. Tiene el récord de “El hombre vivo más alto del mundo”, según el libro Guinness edición 2008. Es ucraniano, tiene 36 años y mide 2.57 mts. Es veterinario, pesa más de 200 kilos, calza 60 y su talla es siete veces XL. (Foto: Reuters)




El récord de "El hombre vivo más alto del mundo", según el libro Guinness edición 2008, lo tiene el ucraniano Leonid Stadnyk de 36 años con 2.57 mts de acuerdo a la última medición en el 2006. Desde los 14 años sufre de gigantismo causado por la presencia de un tumor en la glándula pituitaria. Es veterinario, pesa más de 200 kilos, calza 60 y su talla es siete veces XL. Vive con su madre en el poblado de Podolyantsi. Su fama ha hecho que medios de comunicación y curiosos se hayan acercado a conocerlo. Quienes lo hicieron, se encontraron con un hombre abatido debido a las limitaciones que le provoca su enfermedad.

Es que el crecimiento del tumor lo está dejando ciego. Además, sus piernas apenas pueden soportar el enorme peso de su cuerpo. Todo hace que no pueda ejercer su profesión y vivir con las mínimas comodidades que necesita. La solución es una operación que él no puede pagar, mientras su salud empeora. Según el Guinness, el hombre más alto de la historia fue Robert Pershing Wadlow que solía ser llamado Alton Giant (el gigante de Alton) y alcanzó una altura de 2.72 mts con un peso de 199 kg antes de morir. Su gran tamaño, y su continuo crecimiento en edad adulta, también estaba provocado por un tumor en su hipófisis . Por último. La mujer más alta con vida es Sandy Allen (52), quien vive en Indianápolis (EE.UU) y mide 2.31 mts. A fines de la década de los 70 fue intervenida quirúrgicamente de la glándula pituitaria para evitar que siguiera creciendo.


ROBERT PERSHING WADLOW. Solía ser llamado Alton Giant (el gigante de Alton) y alcanzó una altura de 2.72 mts con un peso de 199 kg antes de fallecer. Según el Guinness, es “El hombre más alto de la historia”. (Foto: listverse.com)




Como existe el gigantismo, también existe el enanismo pituitario o panhipopituitarismo, debido a la escasez de la hormona del crecimiento como teóricamente le sucedió a Adam Rainer antes de cumplir 21. Las causas pueden ser muchas como ciertas enfermedades, tumores o traumas que dañan la glándula pituitaria. En Nepal, donde se encuentra el Everest, la montaña más alta del mundo, vive el ser humano más diminuto del mundo. Se llama Khagendra Thapa Magar mide 50 centímetros y pesa 4,5 kilos, casi como un recién nacido. Pero tiene 14 años y habla como un adolescente de su edad. Deberá esperar a cumplir la mayoría de edad para solicitar su registro en el Guinness. Por ahora, esta marca la mantiene el Jordano Younis Edwan que, con sus 64 centímetros, es considerado "el hombre vivo más pequeño del mundo", luego del fallecimiento de Nelson de la Rosa (ver recuadro). La dama que comparte tal podio es la sudafricana Madge Bester, quien sufre de osteogenesis imperfecta y mide 65 cm.


SANDY ALLEN. Es la mujer más alta con vida. Tiene 52 de años y vive en Indianápolis (EE.UU). Mide 2.31 mts. A fines de la década de los 70 fue intervenida quirúrgicamente de la glándula pituitaria para evitar que siguiera creciendo.


NELSON DE LA ROSA.. Fue un actor de la República Dominicana, medía 54 centímetros y en 1990 fue reconocido como el hombre más pequeño del mundo. Participó varias veces en el programa de Susana Giménez. (Foto: AP).



ALTO Y BAJO, JUNTOS. Bao Xishun quien fue el “hombre más alto del mundo”, hasta que lo destronó el ucraniano de Leonid Stadnyk, es originario de Mongolia. Al igual que Mr Pingping que mide 73 cm. (Foto: Reuters).