lunes, 22 de septiembre de 2008

Vasili Grigorievich Zaitzev



Su Vida

Natural de Siberia, desde muy niño estuvo relacionado con las armas: en primer lugar, con el arco y, más tarde, con armas de fuego, de las cuales la primera de ellas fue un obsequio de su abuelo cuando sólo tenía 12 años de edad. Estudió en la escuela técnica de Magni-togorsk, y sirvió como tenedor de libros en la Escuadra Soviética del Lejano Oriente.

Cuando la Segunda Guerra Mundial estalló, Vasili tenía 26 años y ya era un excelente tirador. Además, estaba alistado en la Marina de su país.

Durante la Batalla de Stalingrado, los alemanes sufrieron varias bajas a manos de los francotiradores rusos, que se habían convertido en una verdadera molestia. Las víctimas, por lo general, eran oficiales de observación, telegrafistas, encargados de las cocinas y, posteriormente, niños rusos que eran utilizados por los alemanes para aprovisionarse de agua.

El 21 de octubre de 1942, fue destinado como francotirador en Stalingrado.


Mito y Realidad

Vasili no sólo era un excelente tirador, sino también un maestro del camuflaje, el sigilo y la paciencia. Se mimetizaba de tal manera con su entorno que difícilmente sus víctimas podían dar con su posición o bien no contaban con el tiempo de vida suficiente para darse cuenta de dónde estaba.

Pronto los periódicos se hicieron eco de la hazaña de este hombre y comenzaron a publicar las historias que de él se contaban, aumentando así el orgullo de las gentes por este compatriota. Entre tanto, Vasili no sólo trataba de hacer honor a tal fama, sino que también adiestraba a otros compatriotas en el arte del disparo de precisión, entre ellos a Tania Chernova, una excelente tiradora que también fue su amante.

La mayoría de sus alumnos hicieron honor a sus enseñanzas. Víctor Medvedev y Anatoli Chejov hicieron que los alemanes temieran las horas de plena luz, pues asomar la cabeza significaba perder la vida. Ellos y Tania, sus mejores alumnos, habían quitado la vida a más de setenta soldados alemanes. Otras fuentes afirman que los 28 francotiradores entrenados por él se cobraron la vida de más de 3.000 soldados enemigos. También se dice que la hazaña de Zaitzev no fue la única y que un desconocido soldado, identificado solamente como Zikan, había matado ya 224 soldados alemanes hacia el 20 de noviembre de 1942.

Cuando Zaitzev tuvo en su haber más de cien muertes, fue condecorado con la Orden de Lenin, aunque esto no le impidió seguir su impiadosa tarea. En esos días, y según el testimonio de un prisionero alemán, llegó al frente, un oficial alemán de apellido König. Dice este testimonio, que se enteró de que la verdadera misión de König era matar a Zaitzev, y acabar así con el mito para socavar la confianza del pueblo ruso.

Durante varios días, ambos oponentes se movieron con sigilo con el fin de estudiar el terreno y tratar de encontrar al otro, hasta que König hizo su primer movimiento, asesinando a dos francotiradores rusos con sendos disparos en cercanías de una fábrica. Por lo que Vasili decidió hacerle frente. El lugar elegido: la fábrica Octubre Rojo al pie de la colina Mamaiev.. Al sitio fue acompañado por su amigo y colega Nikolai Kulikov.

Allí se encontraba el alemán, quien también se mantuvo oculto. Así estuvieron tres días con sus noches, esperando ambos con admirable paciencia que el otro cometiera un error y delatara su posición. Al cuarto día, Vasili y Nikolai creyeron saber dónde estaba y urdieron un plan para descubrirlo. Nikolai asomó un casco, el alemán disparó y aquel se arrojó al suelo gritando de dolor. König mordió el anzuelo y se asomó para contemplar a su víctima, hecho que aprovechó Vasili para asestarle un disparo en la cabeza que terminó con su vida.

Esta historia del enfrentamiento entre Zaitzev y König no está del todo evidenciada ni documentada en ninguno de los bandos enfrentados.

De acuerdo con el libro Stalingrado de Anthony Beevor, el nombre Mayor König no es más que un nombre ficticio creado por los medios. Su nombre real sería Mayor Heinz Thorvald, jefe de una escuela de francotiradores del ejército alemán. La mira telescópica del rifle de Thorvald, de la cual se dice que es el más preciado trofeo de Zaitzev, es exhibida actualmente en el Museo de las Fuerzas Armadas en Moscú. Sin embargo, la historia completa permanece esencialmente sin ser confirmada. No hay absolutamente ninguna mención de ello en informes militares soviéticos, incluyendo los de Alexander Scherbakov, aun cuando casi todo acto de francotiradores fue registrado con veracidad.

Por esos días, se convirtió en héroe nacional. Cuando la Batalla de Stalingrado finalizó, había liquidado a 242 alemanes, entre ellos muchos oficiales de alto rango, aunque algunos historiadores sostienen que solo fueron 149 oficialmente confirmados.

Zaitzev prestó servicio hasta enero de 1943, cuando sufrió heridas en sus ojos. El profesor Filatov restauró su visión, regresando más tarde al frente para terminar la guerra posteriormente en el río Dniester con el grado de Capitán.

Finalizada la guerra, se casó y se estableció en Kiev como director de una escuela de ingeniería. Además pasó a ser uno de los mayores héroes rusos de toda su historia.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Si el infierno existe, seguro que esta es la entrada

Situado en las desérticas llanuras de Turkmenistán, el pozo de Darvaza ofrece uno de los escenarios más apocalípticos del planeta. Con sus 60 metros de diámetro y sus 20 metros de profundidad, este cráter ardiente no es producto de la actividad volcánica ni de la caída de un meteorito, sino de las prospecciones en busca de gas de los soviéticos, que lo abandonaron en los años 50. Desde entonces no ha dejado de arder.


A plena luz del día, Darvaza parece un desierto de ciencia ficción, aunque las vistas más espectaculares del pozo se producen por la noche. El gas que aún alberga en su interior sigue consumiéndose de manera incesante y, según relatan los que allí han estado, ejerce una especie de magnetismo sobre los insectos, que no pueden evitar arrojarse a las llamas.


Nadie sabe a ciencia cierta cuándo se apagará, pero es más que probable que el pozo de Darvaza siga ardiendo durante décadas. Y no a mucho tardar, el lugar se verá rodeado de otros pozos y de grandes tuberías. Cuando alguien muestre interés por las reservas de gas y petróleo que duermen bajo el desierto. ver en google map

sábado, 13 de septiembre de 2008

La Obra de Andy Warhol (II)


e trata de la portada de un libro de Ralph Pomeroy, que Warhol ilustró con una gran cantidad de dibujos de zapatos. Juega (bastante torpemente) con el título de la obra de Marcel Proust, À la Recherche du Temps Perdu. Queda bien patente la voluntad de Warhol de quitarle trascendencia a las cosas. No explicó nunca su afición a dibujar zapatos, pero lo hacía sin parar. Logró diseños interesantes, pero nunca los fabricó ni trató de que otro lo hiciese.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Edificios Abandonados II: El Asilo-Hospital de Hillengly

El asilo del condado de East Sussex abre sus puertas en 1903, cerca del pequeño pueblo de Hellingly, en el sur de Inglaterra. El arquitecto G.T. Hine fue el encargado de edificar este hospital victoriano de enormes dimensiones.

Perdido en medio de la nada, con una sola carretera de acceso y su propia vía de tren para unirle al resto del mundo, el asilo funcionó como una auténtica autarquía durante numerosos años.

Pacientes y personal médico vívian juntos en los numerosos edificios de ladrillo unidos mediante pasillos cerrados con vistas "terapeúticas" y relajantes al campo de alrededor.

El asilo cierra sus puertas en 1994 y es olvidado, mientras se pudre en mitad de ninguna parte...
























miércoles, 10 de septiembre de 2008

La Obra de Andy Warhol (I)


Las obras de Andy Warhol


Cuando Andy Warhol presentó este cuadro en la Ferus Gallery de Los Ángeles de 1962, los críticos de arte pensaban que era una broma. Le preguntaron al marchante, pero éste no supo responderles. Para muchos estaba claro: es una broma o un truco publicitario de los de Campbell, que le han pagado a Warhol para que pinte sopa. Pero otros trataron de interpretar el cuadro: no sólo es sopa, es la sopa preferida de todos los americanos… ¿está intentando Warhol ser irónico? A lo mejor es una crítica al mundo comercial: hasta el arte está listo para ser consumido… No, no. Se trata de un cuadro sin más. Como si fuese un paisaje o un retrato… pero esta vez es sopa; quizá es una naturaleza muerta, o quizá trata de expresar la violencia del artista al apropiarse de una imagen y trabajar con ella a su antojo, sin respetar nada más… ¿Quiere decir que pintar una cereza también es apropiarse de algo que no le pertenece al artista? Tal vez es una obra de inspiración comunista… ¿Crítica al capitalismo o socialización de las marcas cómo si de fruta se tratase? Sin duda trata de ser irónico: es una lata de sopa, se consume y se tira. Pero ahora es arte, es algo trascendente, está en un museo… ¿o es que Warhol nos está tomando a todos el pelo?

Todos los cuadros de Warhol provocaban reacciones así. No sin razón, está considerado el artista más provocador del siglo XX. Más que Duchamp, más que Dalí, más que Basquiat. Ningún otro intrigó tanto a los críticos y sedujo tanto a la opinión pública.

Las obras de Warhol son, aún hoy, un motivo de agrias discusiones. No faltan los que se resisten a considerarlo un artista. Para muchos sólo es un personaje, un mercader que hacía cuadros, pero no obras de arte. Pero muchos otros lo consideran un genio, una auténtica revolución del arte. Según estos últimos, Warhol es, junto con Picasso y Dalí, el trío de genios indiscutibles del siglo XX. ¿A qué se deben opiniones tan alejadas? ¿Cuál es el motivo por el que unos lo adoran y otros tantos lo odian?

La obra de Warhol es inmensa, casi inabarcable. Pero para muchos aún es desconocida, y para muchos más es incomprensible. Trataremos, pues, de ofrecer alguna solución a estos problemas. Repasaremos brevemente sus obras más célebres y más polémicas. Y así tal vez podamos arrojar algo de luz a la cuestión principal, gravísima e inacabada del arte contemporáneo: ¿Qué podemos considerar arte?

martes, 9 de septiembre de 2008

Edificios abandonados I: El Hospital Beelittz (Alemania)

Funciono como hospital militar durante las dos guerras mundiales, se encuentra proximo a Berlin. Aqui se atendio a Adolf Hitler cuando fue herido durantre la primera guerra mundial, como está escrito en "Mi Lucha".