sábado, 3 de abril de 2010

J. Edgar Hoover de Clint Eastwood


Según informan en The Hollywood Reporter, el realizador de “Invictus”, “Gran Torino” y “El intercambio” se hará cargo de un biopic sobre J. Edgar Hoover, quien no sólo fundó el FBI, sino que lo dirigió durante casi 50 años (por supuesto, durante estas décadas se sucedieron una serie de controvertidas situaciones).

Brian Grazer y Ron Howard producirán la película a través de Imagine Entertainment. Aunque en un principio iban a desarrollar el proyecto para Universal Pictures, actualmente ningún estudio se encuentra ligado al mismo, si bien lo más probable es que Warner Bros., la major con la que habitualmente colabora Malpaso (la compañía de Eastwood), participe en el filme. Dustin Lance Black (“Mi nombre es Harvey Milk”) firma el guión de la cinta.

Microsoft anuncia Project Natal para 2010, la XBox sin mandos

Project Natal, que permite a los usuarios manejar los viedojuegos a través de las manos y comandos de voz, es la apuesta de software de Microsoft para Xbox y competir de esta manera con el éxito alcanzado por Nintendo con la Wii. "Wii fue una importante innovación para el sector, pero Natal es un paso gigante", apuntó Bach.

Las previsiones de la compañía apuntan a un crecimiento en el número de los usuarios de la Xbox gracias a este invento, que permitirá atraer a las generaciones más mayores debido a la facilidad de uso. "Va a cambiar la experiencia de los videojuegos, servirá para acelerar el mercado y creará nuevas situaciones", explicó.

Natal requerirá un nuevo hardware, en concreto, un sensor de captación de movimientos, pero permitirá seguir trabajando con las actuales consolas. A pesar de no revelar el precio con el que saldrá al mercado, Bach adelantó que más del 70 por ciento de los desarrolladores de la empresa están trabajando en juegos para este proyecto, por lo que habrá "una amplia gama" de variedades para finales de 2010.

"El año que viene será el más grande para Xbox desde su lanzamiento", señaló Bach, en referencia a que para 2010 Microsoft también tiene previsto una nueva versión del videojuego Halo --'Halo Reach'--. Asimismo, la empresa se volcará con Xbox Live, que permite a los usuarios jugar con otras personas simultáneamente, además de acceder a través de Facebook, Twitter o Netflix, entre otros.

Por último, el responsable de la división de entretenimiento descartó la posibilidad de desarrollar un teléfono. "Estamos trabajando incesantemente en el espacio de móviles, pero he dicho varias veces que no tenemos planes para un dispositivo Zune ni cualquier otro relativo a teléfonos de Microsoft", concluyó.

Como conseguir una serpiente de Faraon

La serpiente del faraón (Pharaoh's snake) es un sorprendente "truco de fuegos artificiales" que nos recuerda la película "Evolution" donde una extraña forma de vida animal alienígena se activaba y crecía con el fuego. Pero como muchas veces ocurre la realidad supera la ficción y tan espectacular e inesperado surgir de pequeñas "serpientes" es posible si se toman las medidas de seguridad oportunas.



El experimento es muy peligroso pues produce gases de mercurio que son altamente tóxicos, para detonar la combustión tan sólo se necesita una llama, en algunos experimentos se emplea un poco de azucar para acelerar el proceso. Por internet se explica en diversos foros como conseguir el Hg (SCN)2 necesario para el experimento, pero debido al alto riesgo que supone este experimento, ya que se necesita manipular Ácido Nítrico y Mercurio, ambos compuestos muy peligrosos he decidido no explicar el proceso.

10 consejos sexuales para ser una mujer más atrevida

1. Olvídate del cansancio y el estrés

Los peores enemigos del sexo son el estrés, las responsabilidades, la falta de sueño y el cansancio. Y las mujeres sufrimos todos estos problemas con mucha frecuencia. No olvides que el sexo es uno de los mejores relajantes naturales. Si gastas tanta energía en el trabajo, ¿porque no hacer un pequeño esfuerzo más para tener un bonito momento sexual?. Todos los días y a cualquier edad, estamos a tiempo de despierta el erotismo, no dejes que tu vida sea como la de una robot que solo trabaja y duerme. No es porque llevas años con tu pareja que dejas de ser mujer con deseos y atractiva. No hace falta tener unas medidas de modelo para despertar la pasión de tu pareja. Refuerza tu autoestima, eso te hará más receptiva al sexo. Prueba alguno de los tratamientos de belleza o un masaje. Y repita conmigo: ¡Soy sensual!

2. Toma la iniciativa en el sexo

Demostrar tus deseos es la mejor manera de calentar los deseos de tu pareja. La rutina siempre nos hace inventar una disculpa tipo “mejor mañana”. Sorprende a tu hombre con un actitud especial, un cariño íntimo cuando menos lo espera. Tomar la iniciativa reforzará tu imagen de amante ante los ojos de tu compañero. Por ejemplo, dile que pare el coche cuando vayan de viaje y pídele que te haga el amor, agárrale en el ascensor o en el baño de un local público. No limite tus deseos sexuales, es hora de cometer locuras de amor.

3. Hacer el amor más veces

Viejos tiempos aquellos, sexo en el coche, en casa, en la playa, de noche, de día… ¿Y porque no aumentar ahora la frecuencia de tus relaciones sexuales? Recupera tu espíritu sexual de cuando eras joven y sorprende a tu compañero renovando tu apetito sexual. No es pecado decir “¡Quiero más sexo!”. No estás muerta.

4. Cumple los deseos sexuales de tu pareja

¿Hay algún deseo sexual que tu compañero te haya pedido muchas veces y no has querido hacerlo? ¿Por ejemplo, una felación o el sexo anal? Piénsalo mejor, no te dejes frenar por la vergüenza o ciertos prejuicios, si te apetece, adelante.

5. Confiesa tus fantasías sexuales

Acércate al oído y confiesa a tu amante tus fantasías sexuales, seguro que con un poco de seducción él estará listo para hacerlas realidad. Lo fácil y divertido que es cumplir deseos en la cama.

6. Sea una mujer que piensa en sexo

Pensar en sexo te hará desear tener más relaciones sexuales. La imaginación es libre para soñar con situaciones sexuales maravillosas. Es bueno también recordar grandes momentos de amor. Si deseas, no te cortes y mastúrbate, al contrario de lo que muchas piensan, eso te hará tener más deseo de sexo con tu compañero. Si tu libido ha disminuido, impúlsala, imaginando nuevas situaciones, alquila películas eróticas...

7. No hagas el amor siempre de la misma manera

Busca más información sobre el sexo y encontrarás muchas posturas diferentes para tener relaciones sexuales. Posturas, técnicas, trucos nuevos van a mejorar tu vida sexual. Hacer lo mismo todos los días es aburrido. Busca leer el Kamasutra, conocer el sexo tántrico, hay miles de posibilidades de abrir nuevas fronteras en el sexo.

8. Dos orgasmos es mejor que uno

Tener un orgasmo es mucho más fácil de lo que imaginas. El cuerpo femenino esta bendecido y preparado para ser multiorgásmico. Es sólo cuestión de práctica: cuando llegues a los clímax, no pares, sigue estimulándote, tal vez descubras que eres una súper mujer multiorgásmica.

9. Cómprate juguetes sexuales

Los juguetes sexuales son muy divertidos y un son una arma muy recomendable para reactivar tu vida sexual y alcanzar cotas más altas de placer. Olvídate de prejuicios, dos personas adultas tienen el derecho de disfrutar más de sus relaciones sexuales. Visita un sex shop con tu pareja, hay cosas muy apetecibles tanto para él como para ti. Volverás de la compra muy animada.

10. Paseos y viajes sexuales

Una escapada sorprendente para estar solos es muy afrodisíaca ¿Cuándo has estado sola con tu pareja en un lugar idílico por última vez? Prepara un pequeño viaje donde el primero objetivo sea el sexo, y el segundo objetivo sea sexo, el tercero también. Elije un buen hotel, con jacuzzi en la habitación y enciérrate con tu amado para hacer el amor. Sin hijos, sin prisas, sólo los dos.

viernes, 2 de abril de 2010

El sexo en la antigua Roma

Es cierto que desde la óptica actual las costumbres sexuales romanas pueden parecer excesivamente desinhibidas y hasta depravadas. Fíjense, a título de ejemplo, en estos versos del poeta Catulo: "¡Qué situación más cómica, Catón, más divertida y apropiada para tus oídos y carcajadas! Hace un momento sorprendí a un chiquillo intentando tirarse a una chica. Yo, que Venus le perdone, de un solo golpe lo he atravesado con mi rígida verga". Ante una situación parecida, más que reírse, lo normal hoy en día, al menos para algunos, sería escandalizarse. "A pesar de que nos creemos totalmente libres, estamos cargados de tabús y limitaciones. Los antiguos romanos habrían considerado la mayoría de nuestras actitudes con respecto al sexo algo inaudito e incluso absurdas. Y muchas de las normas que nosotros solemos dar por sentadas nada tienen que ver con las que ellos seguían. A los ciudadanos de Roma, el sentimiento de culpa que nosotros solemos asociar con el goce sexual les habría parecido raro", escribe John R. Clarke, catedrático de la Historia del Arte de la Universidad de Texas y autor del libro Sexo en Roma, (Oceano Ed.). ¿Es realmente así? ¿Qué peso tenía el sexo en la vida diaria en la época antigua?


Promiscuos


Una reciente exposición en Atenas, en el Museo de Arte de las Cicladas, nos permite contestar en parte a la pregunta que se acaba de formular: el erotismo no sólo era un elemento decorativo (su representación en esculturas y pinturas servía, entre otras cosas, para alejar la mala suerte) sino parte integrante de la vida ciudadana, tanto en la esfera privada como en la pública. "Nuestros antepasados no eran mojigatos", dice el director del museo Nicholaos Stampolidis. "Eran muy tolerantes; su sociedad era abierta. Y el sexo era una fuerza unificadora de la sociedad".

¿Por qué? Venus, la diosa del placer y del amor, era la madre de Eneas, fundador del linaje romano, con lo que siempre gozó en Roma de especial veneración. A su vez, el falo representaba y simbolizaba las misteriosas fuerzas creadoras y fecundadoras del universo, el poder generativo de la naturaleza que protegía la vida contra las fuerzas que pudiesen amenazarlas. De ahí que formara parte del inmobiliario urbano y doméstico.

De clase Los hábitos sexuales en Roma se heredan en parte de la cultura griega, aunque con unas cuantas diferencias. Los helénicos eran igual de deshinibidos, pero todo se centraba en una cuestión de género: el hombre tenía derecho a disfrutar (con hombres, esencialmente), mientas que la mujer servía para dar a luz a atenienses y poco más. En Roma, en cambio, los patrones de comportamiento sexual estaban organizados en función de la clase social. La élite tenía las manos libres: no había ningún problema si se frecuentaban prostitutas o esclavos, sea de sexo masculino o femenino, porque se consideraban que estos pertenecían a una categoría inferior. "En esa época, un ciudadano libre podía hacer prácticamente de todo en lo referente al sexo" resume Alfonso Cuatrecasas, doctor en filología clásica y autor de Amor y sexualidad en la antigua Roma, (Ed Letras difusión), un libro muy documentado con una traducción de textos antiguos fiel al espíritu de la época. Por ejemplo, un ciudadano romano podía tranquilamente acostarse con su mujer en la cama, con un hombre en las termas, con la prostituta en un burdel y con un esclavo en el patio de su casa. Para él existían dos tipos de mujeres: las que servían para casarse, a fin de tener algún hijo, y las que servían para gozar. Al primer grupo pertenecían las ciudadanas romanas. Al segundo grupo, esclavas, extranjeras, prostitutas. Como escribe Plauto, "mientras te abstengas de mujeres casadas, viudas, vírgenes o muchachitos de libre cuna, haz el amor con quien te dé la gana". Al ciudadano romano sólo les estaban vedadas las relaciones con otra mujer de su clase: en ocasiones podía incluso llegar a sufrir la castración. Por lo demás, un miembro de la élite de Roma hasta podía jactarse públicamente de sus amores o lamentarse de sus infortunios amorosos, sin que nadie se sorprendiera ni lo criticara por ello. No se le podía, en ningún caso, acusar de adulterio.

Emperadores


Los emperadores eran los primeros en dar ejemplo. Tiberio, amante del sexo, mandó decorar todas las alcobas destinadas a este fin con múltiples pinturas ilustrando las distintas posturas sexuales. Calígula llevó la teoría a la práctica: se acostaba con su hermana… y hay más: un día lo invitaron a una boda, se presentó y lo primero que hizo fue violar al novio y la novia. Julio César, además de practicar la homosexualidad, se acostó con prácticamente todas las mujeres de sus amigos senadores y generales. Nerón, gran amante de los bacanales, hizo castrar a un chico, lo vistió de mujer. y se casó con él. El sexo desinhibido no sólo era un privilegio masculino: Julia, la hija de Augusto, y Mesalina, esposa del emperador Claudio, eran asiduas frecuentadoras de prostíbulos. Las clases más humildes eran las que, de cierta manera, pagaban factura de este sistema social. En particular, si uno era esclavo, lo tenía crudo: prácticamente estaba a la merced (sexual) de su amo (y, a veces, de la esposa de este). En Roma todo el mundo daba por sentado que cualquier hombre que perteneciera a la élite poseía un joven y bello esclavo con el que se podían entablar relaciones sin problema alguno. "En términos legales, se trataba de sexo entre el propietario y su propiedad. Teniendo en cuenta que un joven costaba lo que cuesta un coche de lujo hoy en día, no mantener relaciones sexuales con esclavos sería como comprarse un Mercedes y no conducirlo nunca", escribe Clarke.

Matrimonio


En esa época no había muchos espacios para el romanticismo de pareja ya que, como hemos visto, los romanos no ligaban, sino fornicaban. En Roma se creía que el amor disminuía la capacidad de pensamiento racional y era visto como algo ridículo. La edad núbil de la mujer era los doce años y la del hombre los diecisiete. La unión matrimonial –sólo heterosexual– era un mero trámite burocrático. "Era una institución aberrante, un acuerdo pactado con mujeres jóvenes, que pasaban directamente de ser adolescentes a convertirse en matronas, con el único objetivo de procrear. Procurar la satisfacción a la mujer no era concebible. No se contemplaba la satisfacción mutua", recuerda Cuatrecasas. El filósofo y poeta Lucrecio sostenía que a la mujer "no le son necesarios los movimientos lascivos…las putas son las que, por su propio interés, suelen realizar estos movimientos y para que el placer del coito les resulte a los hombres más intenso: lo cual no parece en modo alguno que sea necesario a nuestras esposas". La liberación sexual femenina, tal como la entendemos hoy en día, no estaba contemplada. Para que se tenga una idea, Ovidio fue condenado al destierro porque en Ars amandi se atrevió a expresar unos conceptos intolerables para la moral de aquel entonces. "Odio el coito en que el orgasmo no es mutuo. Me gusta la mujer que con gritos expresa su placer y me pide que no corra tanto y me retenga", escribió. Estas frases acabaron costándole la vida.

Mujer


Con todo, hay que introducir un cierto matiz. Entre Grecia y Roma había una diferencia fundamental: en la civilización helénica, las mujeres no tenían ninguna influencia. "Tenemos chicos para nuestro placer, concubinas para nuestras necesidades sexuales y esposas para llevar la casa y darnos hijos", rezaba un proverbio griego de la época. De hecho, en Atenas la homosexualidad entre hombres estaba al orden del día y estaba casi mejor vista que las relaciones heterosexuales (se puede citar la célebre la frase de Oscar Wilde: "Yo hago lo mismo que Sócrates". La mujer en la antigua Grecia servía únicamene para la procreación. El hombre era su guardián legal. Eurípides llegó a decir que "si la mujer se dejara llevar por sus instintos sería un peligro para el hombre". En Atenas existía la creencia de que ellas tenían una capacidad sexual inagotable y que, por lo tanto, el hombre la tenía que controlar y hasta reprimir. Su subyugación, unida al hecho de que contraían matrimonio a los diez años, hacía que su papel en la vida pública fuera escaso. En cambio, la mujer en Roma, adquiere un mínimo de emancipación. "En Grecia la mujer no tenía ningún peso y era un tanto servil. En Roma seguía estando reprimida sexualmente en el matrimonio, pero tenía vida social, participaba en cenas y conversaciones", dice Cuatrecasas.


Doble moral

Además, como ocurre a menudo cuando se habla de costumbres sociales, había una cierta diferencia entre la doctrina oficial y la realidad. Por ejemplo, incluso ellas no tenían demasiados problemas para satisfacer sus necesidades sexuales. "La mujer que quería tener sexo tenía que hacer un poco como Dr. Jekylll y Mister Hyde. Algunas podían prostituirse ocasionalmente o frecuentaban burdeles para conocer el placer. Salían a la calle, se arreglaban de forma atractiva, se ponían pelucas, se maquillaban. Cambiaban de identidad: había que disimular", destaca Antonio Poveda profesor de Historia Antigua de la Universidad de Alicante y comisario de la exposición Sexo y erotismo: Roma en Hispania, que se celebró el año pasado en el Museo Arqueológico de Murcia. La vida de pareja en aquel entonces no estaba basada en la fidelidad mutua. "La mujer podía ir con otra mujer, no era un problema, no era un infidelidad propiamente dicha. Como el hombre que iba con otro hombre. A partir del imperio, la bisexualidad estaba aceptada y el adulterio era algo normal", afirma Cuatrecasas.


Emperadores hiperactivos


DOMICIANO
(51-96) Llevaba una vida sexual desenfrenada. Se decía que él mismo depilaba a sus concubinas. Vivía rodeado de prostitutas. Calificó a sus coitos como "gimnasia de cama"

JULIO CÉSAR
(100 a.C.- 44 a.C). Se acostó con muchas mujeres de sus amigos... y enemigos. Fue amante pasivo de reyes e intimó con Cleopatra. Conocido como "marido de todas las mujeres y mujer de todos los maridos"

CLAUDIO
(10 a.C.- 54 d.C) Cuando llegó a la cumbre del poder, sus más estrechas consejeras fueron dos prostitutas. También sus esposas, libertos y favoritas desempeñaron un papel activo en su gobierno

NERÓN
(37- 68) Hizo cortar los testículos a un joven y se casó con él. Le gustaba salir de una jaula recubierto con la piel de una fiera y arrojarse sobre hombres y mujeres atados en un poste. Intentó acostarse con su madre y se disfrazaba para ir a los burdeles

TIBERIO
(42 a.C. - 37 d.C.) Creó el cargo de intendente de placeres. En su retiro de Capri reclutó a grupos de chicas y jóvenes que copulaban por turnos delante de él a fin de excitarlo. Los llamaba "mis pececitos"

CALÍGULA
(12-41) Mantuvo relaciones sexuales con varios hombres y practicó la homosexualidad pasiva. Instaló un prostíbulo en su palacio –se enamoró de una prostituta– y hasta se lucró con dicha actividad. Llegó a acostarse con su propia hermana

AUGUSTO
(63 a.C.-14 d.C.) Hacia fuera, proclamaba austeridad. Pero su afición consistía en desflorar a jovencitas vírgenes. Hasta su propia esposa se las buscaba y las traía de todas partes



Liberación


Con la llegada del imperio, los derechos de la mujer romana experimentan un notable avance, y no sólo gracias a la posibilidad de un divorcio exprés. En efecto, "durante el siglo I, el matrimonio tradicional, que sometía la mujer a la autoridad de su marido, desapareció para ser substituido por un vínculo que la supeditaba a la autoridad de su padre, con lo que cuando este moría, la mujer tenía derecho a heredar la parte que le correspondía del patrimonio paterno", señala Clarke. Esto les permitió a ellas una mayor autonomía, primero financiera y luego en términos de costumbres sexuales, lo que le permitió gozar del erotismo reinante entre los varones. Es muy indicativo, en este sentido, el comentario del poeta Marcial: "¿Me preguntáis por qué no quiero casarme con una mujer rica? No quiero ser la mujer de mi mujer".


Homosexualidad


Era una característica sobre todo de la civilización griega. En Atenas los hombres sólo se divertían, en referente al sexo, entre hombres. El culto al cuerpo y a la belleza del mismo a través del deporte (gimnasio viene de gimnos y significa desnudo) servía a tal fin. Platón consideraba que el amor entre dos hombres era incluso superior y tenía una carga espiritual. Era frecuente que la relación homosexual formara parte del proceso de iniciación del adolescente griego. En cambio, la época romana se caracterizaba por la ausencia de categorías y etiquetas. "Nuestra concepción de que un hombre es heterosexual, homosexual o bisexual no cabría en la mente de un ciudadano de la antigua Roma. Para él, único objetivo era alcanzar el placer sexual introduciendo el pene en una vagina, en un ano o en la boca de cualquier objeto sexual deseable", escribe Clarke. Eso sí, la homosexualidad se aceptaba sin problemas, pero siempre que el que adoptara una postura pasiva perteneciera a una clase inferior. "No se podía humillar a un ciudadano romano con una penetración anal", recuerda Poveda. No hay que olvidar que en Roma el homosexual pasivo estaba considerado como un infame. Si un romano no caía en este error, entonces, y sólo entonces, como afirma Suetonio, podría decirse "casto". Séneca el Rector lo expresa de forma tajante: "la pasividad es un crimen en un hombre libre por nacimiento; en un esclavo es únicamente su deber".

Prostitucion


Los prostíbulos desempeñaban en la antigua Roma un papel esencial, como plataforma de desahogo de los instintos. Como escribió Catón el Viejo: "es bueno que los jóvenes poseídos por la lujuria vayan a los burdeles en vez de tener que molestar a las esposas de otros hombres". Las prostitutas pagaban impuestos, tenían que inscribirse en registros para llevar a cabo su actividad (llegaron a contabilizarse más de 30.000) y hasta celebraban su propio día de festividad el 23 de diciembre. El precio de un servicio era relativamente barato (las tarifas equivalían a las de una copa en un taberna) con lo que los burdeles se convirtieron eran lugares idóneos para la clase media. Aparte de los lupanares, comparables a los prostíbulos, el sexo podía también tener lugar en las calles (la palabra prostituta viene de pro statuere y significa estar colocado delante, mostrarse), en los pórticos de los antiguos teatros, en los cementerios y en las termas, que en la edad imperial se convierten en un lugar promiscuo gracias a la desaparición de la separación entre sexos. "En Pompeya se observan prostitutos. De hecho, las prostitutas romanas llegan a quejarse de la competencia de estos últimos", dice Poveda. En efecto, contratar a un chico agraciado salía bastante más caro al cliente porque se consideraba una mercancía de gran calidad.

Tabúes


Pese a este aparente desenfreno, Roma también cultivaba sus tabúes. Ya hemos mencionado el tema del sexo pasivo en las relaciones homosexuales. El otro tabú (en teoría, porque en la práctica la regla se saltaba) era el sexo oral. "Entre los romanos existía el concepto de boca pura. La boca era símbolo de responsabilidad y deber social", recuerda Clarke. Através de ella se hacían discursos y el arte de la oratoria estaba muy considerada en Roma, con lo que la felación era vista como algo sucio. Para un hombre, era una infamia, e incluso para la mujer –siempre que no fuera esclava o prostituta–. Según Clarke, "si el escándalo Clinton- Lewinsky hubiera estallado en la antigua Roma la única culpable habría sido la ex becaria por haber incurrido en un delito de impureza oral". Sólo contaba el orgasmo masculino: procurar placer era un acto de sumisión sexual, para el hombre, algo impensable en esa época. En cuanto al cunnilungus, era tal vez la desgracia mayor, porque, como dijimos antes, era inconcebible pensar que el hombre romano se rebajara al punto de querer procurar placer a una mujer.

Cristianismo


Aunque a nuestros ojos los hábitos sexuales romanos nos pueden parecer un caos o derivar hacia la anarquía, la civilización de Roma duró 1.229 años (en Occidente). Esto demuestra que estas costumbres laxas no eran incompatibles con la gobernabilidad. Los ciudadanos las aceptaban de buen grado y rehuían cualquier forma de represión o reglamentación. "De hecho, el cristianismo apenas consiguió hacer mella en Roma y su influencia al comienzo fue mínima", recuerda Cuatrecasas. En su opinión "el cristianismo era un problema para Roma: defendía la igualdad de costumbres, los mismos derechos hombre y mujer, y promovía un dios único y antiesclavista". Era una auténtica bomba contra las instituciones romanas y era popular únicamente entre la clase más humilde. ¿Por qué entonces la represión de la sexualidad tuvo tanto éxito en los años posteriores? "En el fondo algunos preceptos del cristianismo, como la abstinencia fuera del matrimonio eran la mejor forma de liberación de la humillación que sufría la mujer. Era una forma de rebeldía contra el orden existente", señala Poveda. La caída del Imperio hizo que el cristianismo consiguiera imponer su credo y poco a poco se abandonó la promiscuidad.

¿Modernos?


En conclusión, si bien los romanos (y antes de ellos, los griegos) vivían la sexualidad de una forma muy diferente, es innegable que, en ciertos ámbitos, nos parecemos un poco a ellos. "También en nuestra sociedad rige una cierta doble moral: tenemos sexo antes de casarnos, socialmente condenamos en teoría los prostíbulos y la infidelidad, aunque luego los toleramos. Y la homosexualidad ahora está más aceptada. La auténtica diferencia con la antigüedad es que afortunadamente no hay esclavos y existe el delito de pederastia", sostiene Cuatrecasas. Y no hace falta ir muy atrás para darse cuenta de que, incluso en nuestro país, el derecho al placer de la mujer ha sido una conquista relativamente reciente. Como en la antigua Roma.

jueves, 1 de abril de 2010

R. Tagore vs Einstein: La Naturaleza de la Realidad (1931)

"Diálogo entre Rabindranath Tagore y el profesor Albert Einstein", en la tarde del 14 de julio de 1930, en la residencia del profesor Einstein en Kaputh, Berlín.

Einstein: ¿Cree usted en lo divino aislado del mundo?
Tagore: Aislado no. La infinita personalidad del Hombre incluye el Universo. No puede haber nada que no sea clasificado por la personalidad humana, lo cual prueba que la verdad del Universo es una verdad humana. He elegido un hecho científico para explicarlo. La materia está compuesta de protones y electrones, con espacios entre sí, pero la materia parece sólida sin los enlaces interespaciales que unifican a los electrones y protones individuales. De igual modo, la humanidad está compuesta de individuos conectados por la relación humana, que confiere su unidad al mundo del hombre. Todo el universo está unido a nosotros, en tanto que individuos, de modo similar. Es un universo humano. He seguido la trayectoria de esta idea en arte, en literatura y en la conciencia religiosa humana.

Einstein: Existen dos concepciones distintas sobre la naturaleza del Universo:
El mundo como unidad dependiente de la humanidad, y
El mundo como realidad independiente del factor humano.
Tagore: Cuando nuestro universo está en armonía con el hombre eterno, lo conocemos como verdad, lo aprehendemos como belleza.

Einstein: Esta es una concepción del universo puramente humana.
Tagore: No puede haber otra. Este mundo es un mundo humano, y la visión científica es también la del hombre científico. Por lo tanto, el mundo separado de nosotros no existe; es un mundo relativo que depende, para su realidad, de nuestra conciencia. Hay cierta medida de razón y de gozo que le confiere certidumbre, la medida del Hombre Eterno cuyas experiencias están contenidas en nuestras experiencias.

Einstein: Esto es una concepción de entidad humana.
Tagore: Sí, una entidad eterna. Tenemos que aprehenderla a través de nuestras emociones y acciones. Aprehendimos al Hombre Eterno que no tiene limitaciones individuales mediadas por nuestras limitaciones. La ciencia se ocupa de lo que no está restringido al individuo; es el mundo humano impersonal de verdades. La religión concibe esas verdades y las vincula a nuestras necesidades más íntimas, nuestra conciencia individual de la verdad cobra significación universal. La religión aplica valores a la verdad, y sabemos, conocemos la bondad de la verdad merced a nuestra armonía con ella.

Einstein: Entonces, la Verdad, o la Belleza, ¿no son independientes del hombre?
Tagore: No.

Einstein: Si no existiera el hombre, el Apolo de Belvedere ya no sería bello.
Tagore: No.

Einstein: Estoy de acuerdo con esta concepción de la Belleza, pero no con la de la Verdad.
Tagore: ¿Por qué no? La verdad se concibe a través del hombre.

Einstein: No puedo demostrar que mi concepción es correcta, pero es mi religión.
Tagore: La belleza es el ideal de la perfecta armonía que existe en el Ser Universal; y la Verdad, la comprensión perfecta de la mente universal. Nosotros, en tanto que individuos, no accedemos a ella sino a través de nuestros propios errores y desatinos, a través de nuestras experiencias acumuladas, a través de nuestra conciencia iluminada; ¿cómo si no, conoceríamos la verdad la Verdad?

Einstein: No puedo de mostrar que la verdad científica deba concebirse como verdad válida independientemente de la humanidad, pero lo creo firmemente. Creo, por ejemplo, que el teorema de Pitágoras en geometría afirma algo que es aproximadamente verdad, independientemente de la existencia del hombre. De cualquier modo, si existe una realidad independiente del hombre, también hay una verdad relativa a esta realidad; y, del mismo modo, la negación de aquella engendra la negación de la existencia de ésta.
Tagore: La verdad, que es una con el Ser Universal, debe ser esencialmente humana, si no aquello que los individuos conciban como verdad no puede llamarse verdad, al menos en el caso de la verdad denominada científica y a la que sólo puede accederse mediante un proceso de lógica, es decir, por medio de un órgano reflexivo que es exclusivamente humano. Según la filosofía hindú, existe Brahma, la Verdad absoluta, que no puede concebirse por la mente individual aislada, ni descrita en palabras, y sólo es concebible mediante la absoluta integración del individuo en su infinitud. Pero es una verdad que no puede asumir la ciencia. La naturaleza de la verdad que estamos discutiendo es una apariencia - es decir, lo que aparece como Verdad a la mente humana y que, por tanto, es humano, se llama maya o ilusión.

Einstein: Luego, según su concepción, que es la concepción hindú, no es la ilusión del individuo, sino de toda la humanidad...
Tagore: En ciencia, aplicamos la disciplina para ir eliminando las limitaciones personales de nuestras mentes individuales y, de este modo acceder a la comprensión de la Verdad que es la mente del Hombre Universal.

Einstein: El problema se plantea en si la Verdad es independiente de nuestra conciencia.
Tagore: Lo que llamamos verdad radica en la armonía racional entre los aspectos subjetivos y objetivos de la realidad, ambos pertenecientes al hombre supra-personal.

Einstein: Incluso en nuestra vida cotidiana, nos vemos impelidos a atribuir una realidad independiente del hombre a los objetos que utilizamos. Lo hacemos para relacionar las experiencias de nuestros sentidos de un modo razonable. Aunque, por ejemplo, no haya nadie en esta casa, la mesa sigue estando en su sitio.
Tagore: Sí, permanece fuera de la mente individual, pero no de la mente universal. La mesa que percibo es perceptible por el mismo tipo de conciencia que poseo.

Einstein: Nuestro punto de vista natural respecto a la existencia de la verdad al margen del factor humano, no puede explicarse ni demostrarse, pero es una creencia que todos tenemos, incluso los seres primitivos. Atribuimos a la Verdad una objetividad sobrehumana, nos es indispensable esta realidad que es independiente de nuestra existencia, de nuestras experiencias y de nuestra mente, aunque no podamos decir qué significa.
Tagore: La ciencia ha demostrado que la mesa, en tanto que objeto sólido, es una apariencia y que, por lo tanto, lo que la mente humana percibe en forma de mesa no existiría si no existiera esta mente. Al mismo tiempo, hay que admitir que el hecho de que la realidad física última de la mesa no sea más que una multitud de centros individuales de fuerza eléctricas en movimiento es potestad también de la mente humana. En la aprehensión de la verdad existe un eterno conflicto entre la mente universal humana y la misma mente circunscrita al individuo. El perpetuo proceso de reconciliación lo llevan a cabo la ciencia, la filosofía y la ética. En cualquier caso, si hubiera alguna verdad totalmente desvinculada de la humanidad, para nosotros sería totalmente inexistente. No es difícil imaginar una mente en la que la secuencia de las cosas no sucede en el espacio, sino sólo en el tiempo, como la secuencia de las notas musicales. Para tal mente la concepción de la realidad es semejante a la realidad musical en la que la geometría pitagórica carece de sentido. Está la realidad del papel, infinitamente distinta a la realidad de la literatura. Para el tipo de mente identificada a la polilla, que devora este papel, la literatura no existe para nada; sin embargo, para la mente humana, la literatura tiene mucho mayor valor que el papel en sí. De igual manera, si hubiera alguna verdad sin relación sensorial o racional con la mente humana, seguiría siendo inexistente mientras sigamos siendo seres humanos.

Einstein: ¡Entonces, yo soy más religioso que usted!
Tagore: Mi religión es la reconciliación del Hombre Suprapersonal, el espíritu humano Universal y mi propio ser individual. Ha sido el tema de mis conferencias en Hibbert bajo el título de 'La religión del hombre'.

Publicado por primera vez en el diario "Modern Review" de Calcuta en 1931

Vicky Lucas, una mujer con un rostro increible

Vicky Lucas es una británica que padece una enfermedad denominada "querubismo" o displasia fibrosa familiar. Es una enfermedad genética que produce un crecimiento descontrolado y anormal de los huesos de la mandíbula, el cual comienza en los primeros años de vida y se detiene luego de la pubertad.

Durante su infancia y adolescencia se sentía mal por las burlas y miradas de la gente y deseaba ser normal. Pero cuando estaba en la universidad, le asignaron una investigación sobre los prejuicios, y sintió que el problema no estaba en su cara sino en la gente, entonces Vicky se convenció de que su cara no tenía nada de malo porque no es malo ser distinto.

Lo mas curioso es que aunque es una enfermedad inevitable, es algo que puede operarse, pero Vicky no quiere operarse. Dice: "tengo derecho a tener esta cara". Aparentemente ella se ha convertido en una especie de activista por los derechos de las personas desfiguradas, dice que no esta en contra de la cirugía plástica porque cada quien tiene derecho a elegir, pero precisamente por ese derecho dice que la cirugía plástica no tiene por que ser obligatoria para todos aquellos que tengan un defecto o deformidad. Esto realmente es algo que deja mucho que pensar.