domingo, 15 de noviembre de 2009

10 virus y gusanos informaticos que aterrorizaron al mundo

El término virus se utiliza en informática para referirse a un software dañino que es capaz de auto ejecutarse y replicarse. Por otro lado tenemos a los gusanos, que muchos engloban en la categoría de virus, y que se diferencian de estos en que no necesitan de la intervención del usuario para propagarse, sino que utilizan medios como el P2P, la mensajería instantánea o el correo electrónico, por ejemplo, enviando correos a todos los contactos de la libreta de direcciones de la víctima. Actualmente, gracias a Internet, los gusanos son el tipos de malware más común, y el más virulento.

CORE WAR
Core War no fue un virus en sí mismo, sino un juego que se puede considerar como uno de los primeros precursores de lo que hoy en día conocemos como virus informáticos.

Creado en los años 60 por los desarrolladores de Bell Computer, a modo de pasatiempo, el juego consistía en programar una aplicación en un lenguaje de bajo nivel, llamado Red Code, que competía con otras aplicaciones por el control de la memoria de la máquina.

Core War estuvo inspirado en el artículo “Teoría y organización de autómatas complejos”, de 1949, en el que John von Neumann expresaba por primera vez la idea de crear programas capaces de auto replicarse.

CREEPER
Creeper (enredadera) es el nombre que se le dio al primer virus del que se tiene constancia, escrito en 1971 por Bob Thomas, mucho antes de que Fred Cohen acuñara el término para designar a esta clase de programas en 1983.

Escrito para el sistema operativo Tenex, Creeper se propagaba a través de los nodos de la ARPANET mostrando el mensaje “I’m the creeper, catch me if you can!” (Soy la enredadera, ¡atrápame si puedes!) en las máquinas infectadas.

Poco después, algún buen samaritano anónimo creó Reaper (segadora), otro virus que se propagaba a través de la red eliminando Creeper de las máquinas infectadas. Podemos considerar a Reaper, por tanto, como el primer “antivirus” de la historia.

BRAIN
Con el virus para MS-DOS “Brain”, de 1986, los virus se volvieron algo más sofisticados. Este virus, que está considerado como el primer virus para IBM PC compatible de la historia, y que infectaba el sector de arranque de los discos, intentaba ocultar su presencia interceptando todas las llamadas de sistema que se utilizaban para detectar los virus, haciendo que devolvieran valores que sugerían que el sistema no había sido infectado.

Después de esta pequeña retrospectiva, demos ahora un salto de 13 años para comenzar con la historia moderna de los virus.

MELISSA
En Mazo de 1999 el virus “Melissa” logró establecer un nuevo récord infectando más de 100.000 máquinas en sólo 3 días, y causando una cantidad inimaginable de tráfico en la red mientras se propagaba.

Melissa era un virus de tipo macro, es decir, un virus cuyo código fuente se encuentra en la macro de un documento, como pueden ser los doc de Microsoft Word o los xls de Microsoft Excel. En concreto, en el caso de Melissa, la macro se encontraba dentro de un documento de Word que prometía contener contraseñas para decenas de sitios eróticos de pago, documento que comenzó a distribuirse a través del grupo de noticias alt.sex y que se propagaba reenviándose a los 50 primeros contactos de la agenda de direcciones del infectado. Además, también infectaba la plantilla de documento por defecto de Word, normal.dot, de forma que cualquier archivo creado utilizando esta plantilla contenía también la macro con el código del virus.

I LOVE YOU
¿Qué harías si recibieras un correo de una persona conocida con un título tan llamativo como “Te amo”? Probablemente te faltaría tiempo para abrirlo. De este conocimiento se aprovechó en su día ILOVEYOU, un sencillo gusano escrito en VBScript que causó estragos en Mayo de 2000.

La forma de funcionar de este gusano era bastante simple y nada sofisticada, aunque hacía un uso muy ingenioso de la ingeniería social. El usuario recibía un correo que parecía proceder de un conocido y que llevaba por título ILOVEYOU (Te quiero), junto con un archivo adjunto en forma de script vbs (LOVE-LETTER-FOR-YOU.TXT.vbs) y un mensaje que pedía al usuario que leyera su carta de amor adjunta. Al ejecutar el script, el gusano se propagaba reenviándose a todos los contactos de la libreta de direcciones del usuario, haciéndose pasar por este.

Además el gusano instalaba un troyano y destruía todos los archivos de extensión doc, vbs, vbe, js, jse, css, wsh, sct, hta, jpg y jpeg en los ordenadores infectados, sustituyendolos por una copia del script. También ocultaba los archivos mp3 y mp2 (qué considerado por no borrar la música…)

En poco más de una semana este gusano, que llegó a afectar al Pentágono, la CIA y el parlamento británico, consiguió infectar 50 millones de máquinas, provocando unas pérdidas estimadas en 5.500 millones de dólares.

El autor, un filipino de nick “spyder” quedó impune, al no disponer Filipinas de leyes que legislaran los delitos informáticos en ese momento.

NIMDA
En Septiembre de 2001 el gusano “Nimda” (admin leído al revés) llevó al gran público a cotas de paranoia nunca alcanzadas anteriormente por un virus informático. A esto contribuyó, a parte de su caracter especialmente virulento, el absurdo rumor de que podía tratarse de un ataque de Al Qaeda.

Nimda logró convertirse en el gusano más propagado de la red en minutos, e infectar casi medio millón de máquinas sólo durante las primeras 12 horas. Esto fue debido a los 5 métodos de infección que utilizaba:

Enviaba un archivo readme.exe a los correos electrónicos de la libreta de direcciones del usuario, y a todas las direcciones de correo encontradas en la caché del navegador.
Valiéndose de una vulnerabilidad de desbordamiento de búfer, infectaba servidores web que utilizaran Microsoft IIS
Utilizaba los recursos compartidos de la red en la que se encontrara la máquina infectada
También se aprovechaba de puertas traseras creadas por la infección de los gusanos Code Red II y Sadmind.
Y, por último, y más importante, modificaba los archivos html, htm y asp de los servidores web que encontraba, añadiendo un código JavaScript que intentaba descargar y ejecutar el virus en la máquina del cliente
BLASTER
El gusano Blaster, también conocido como Lovsan, hizo las delicias de los servicios técnicos de informática en 2003, cuando cientos de miles de personas se encontraron con que su PC se apagaba sólo a los pocos instantes de arrancarlo.

Blaster se aprovechaba de una vulnerabilidad en el servicio de DCOM RPC de Windows, y estaba pensado para lanzar un ataque DDoS contra la web de Windows Update en una fecha determinada, aunque no logró los efectos esperados debido a errores de programación.

Días después del lanzamiento de Blaster, se detectó otro gusano, de nombre Welchia, con intenciones aparentemente benévolas, y que utilizaba la misma vulnerabilidad para propagarse, eliminar Blaster, e instalar las actualizaciones necesarias para impedir de nuevo la infección.

SOBER
Un par de meses después de que apareciera Blaster la red tuvo que hacer frente a una amenaza mucho más peligrosa y molesta: el gusano Sober y sus decenas de variantes, algunas de las cuáles llegaron hasta 2005. Las peores variantes de este gusano estaban pensadas para desactivar el firewall y antivirus del usuario, recolectar direcciones de correo electrónico para enviar spam, y utilizar las máquinas infectadas en redes de bots.

SASSER
Sasser (2004), como Blaster, se aprovechaba de una vulnerabilidad de Windows para propagarse, concretamente en el servicio LSASS (Subsistema de autoridad de seguridad local), del que toma su nombre. También como Blaster, y debido a que el gusano provocaba un desbordamiento de búfer en el ejecutable de LSASS, el sistema se apagaba al poco de tiempo de iniciarse.

Sasser infectó los sistemas de hospitales, universidades, bancos, compañías aéreas, agencias de noticias, … lo que hizo que se cancelaran vuelos, se cerraran empresas durante días, y se tuviera que trasladar enfermos de un hospital a otro.

CONFICKER
Conficker, detectado por primera vez hace justo un año (Noviembre de 2008), y cuyas últimas variantes aún se encuentran entre nosotros, es el último gran malware al que los usuarios tuvimos que soportar. Como Nimda, también se hizo con una enorme red de bots gracias a los distintos medios de propagación que utilizaba: se aprovechaba de una vulnerabilidad de desbordamiento de búfer del servicio Server de Windows, infectaba los dispositivos extraibles, como los pendrives, e infectaba equipos con recursos compartidos no protegidos, o con contraseñas poco seguras.

Además este gusano era especialmente difícil de erradicar, ya que desactivaba las actualizaciones automáticas de Windows y las actualizaciones de los antivirus instalados, impedía el acceso a las páginas web de los fabricantes de antivirus y eliminaba los puntos de restauración del sistema.

Paradoja de Teseo

Imagina que tienes un barco al que periódicamente debes ir cambiándole tablas viejas y gastadas por tablones nuevos, para mantenerlo en funcionamiento. Luego de varios años de uso ¿sigues teniendo el mismo barco, a pesar de haber reemplazado cada una de sus partes una a una? Esta pregunta se la hicieron los filósofos hace siglos, dando lugar a la Paradoja de Teseo. Se trata de un problema interesante, sobre todo cuando lo aplicamos a los seres vivos. Los humanos, por ejemplo, reemplazamos casi todas nuestras células cada diez años. Este proceso ¿nos convierte en personas nuevas?


Muchas de las cuestiones filosóficas más interesantes tienen miles de años de antigüedad. Los filósofos griegos, por ejemplo, se encargaron de enunciar paradojas que 20 o 25 siglos más tarde aún nos hacen dudar de nuestras convicciones. La Paradoja de Teseo es una de ellas. Existe una leyenda griega, recogida por Plutarco, en la que puede leerse:

El barco en el cual volvieron desde Creta Teseo y los jóvenes de Atenas tenía treinta remos, y los atenienses lo conservaban desde la época de Demetrio de Falero, ya que retiraban las tablas estropeadas y las reemplazaban por unas nuevas y más resistentes, de modo que este barco se había convertido en un ejemplo entre los filósofos sobre la identidad de las cosas que crecen; un grupo defendía que el barco continuaba siendo el mismo, mientras el otro aseguraba que no lo era.

Dicho con otras palabras: ¿estamos en presencia del mismo barco si se han reemplazado cada una de sus partes una a una? Puede que la respuesta al enigma se esconda detrás de la definición que adoptemos para “lo mismo”. A veces consideramos que las cosas pueden ser cualitativamente iguales solo por el hecho de tener las mismas propiedades, y otras que son numéricamente las mismas por el hecho de ser de una clase. Por ejemplo, imagina que tienes dos esferas que se ven idénticas. Puedes considerar que son cualitativamente (aunque no numéricamente) la misma. Si pintas una de ellas de un color diferente, está seria siendo numéricamente la misma que antes, pero ya no sería cualitativamente igual a su pareja.

Con ese argumento, el barco de Teseo es cualitativamente (pero no numéricamente) diferente en el momento en que uno comienza con las refacciones. El problema es que si construimos nuestra propia definición de identidad y la hacemos lo suficientemente amplia, la identidad cualitativa colapsa en la identidad numérica. Si una de las cualidades relevantes de las esferas del ejemplo fuese su ubicación espacio-temporal, entonces no existirán dos que -encontrándose en diferentes lugares y tiempos- puedan ser alguna vez cualitativamente idénticas. Esta racionalización no hace, por supuesto, que uno deje de pensar sobre en que momento el barco de Teseo deja de ser “el barco de Teseo” para convertirse en su reemplazo. Pero hay una vuelta de tuerca más para esta cuestión.

Imaginemos que durante las reparaciones efectuadas al navío original, los obreros encargados de la tarea van guardando cada una de las piezas viejas que quitan del barco. Luego de un tiempo más o menos largo, todo habrá sido reemplazado y sus dueños (y nosotros) se preguntarán si es o no el mismo barco. Pero ¿que pasaría si los operarios utilizasen las tablas viejas para construir nuevamente el barco? ¿Seria el barco así construido el “barco de Teseo”? Puede que haya argumentos válidos para considerar que uno, otro ambos o ninguno son el barco “original”. Hay planteos de este tipo que son bastante más mundanos que el problema del barco. El famoso pensador inglés, considerado como el padre del empirismo y del liberalismo moderno, John Locke, se preguntaba si a un calcetín que le ha salido un agujero le demostramos nuestro afecto remendándolo sigue siendo el mismo después de dicha operación. Casi todo el mundo responderá que si, que efectivamente se trata del mismo calcetín de siempre, aunque remendando. Si le vuelve a salir otro agujero y lo volvemos a remendar, lógicamente el calcetín seguirá siendo el mismo, y si seguimos con esta tarea cada vez que el calcetín nos vuelva a enseñar sus tripas, tarde o temprano tendremos uno que no mantenga nada de su material original. ¿Sigue el calcetín siendo el mismo? ¿En qué momento deja el calcetín de ser el original?

En una forma más general, la cuestión parece ser si a un objeto se le reemplazan todas sus partes ¿sigue siendo el mismo? Salvando las distancias -temporales y de las otras- que lo separan de los pensadores griegos, podemos utilizar un pasaje de un libro de Deepak Chopra para ver la trascendencia que puede tener una cuestión aparentemente trivial como la Paradoja de Teseo:

Con cada respiración inhalamos miles de millones de átomos que a la postre terminan como células del corazón, células de los riñones, células del cerebro y así sucesivamente. Con cada respiración exhalamos fragmentos y pedazos de nuestros tejidos y órganos, y los intercambiamos con la atmósfera de este planeta. Los estudios del isótopo radiactivo muestran que el cuerpo reemplaza el 98 por 100 de todos sus átomos en menos de un año. El cuerpo hace un nuevo recubrimiento del estómago cada cinco días, una nueva piel una vez al mes, un nuevo hígado cada seis semanas, y un nuevo esqueleto cada tres meses. Incluso nuestro ADN, el material genético que mantiene memorias de miles de millones de años de evolución, no es el mismo que teníamos hace seis semanas. De manera que si piensas que eres tu cuerpo físico, ¿de qué cuerpo estás hablando? El cuerpo que tienes hoy no es el mismo que tenías hace tres meses.

La discusión está servida. La persona que está escribiendo este texto no es (o al menos, no lo es su cuerpo) la misma que hace 35 años aprendía a andar en bicicleta en una granja. Y esa tampoco fue la misma que 15 años más tarde pasaría las tardes sentada frente a un Commodore 64. Sin embargo, todos mis amigos siguen reconociéndome como el mismo (aunque mas gordo y con menos pelo). En algún momento del futuro, quizás dentro de este mismo siglo, encontremos la forma de reemplazar cada parte de nuestro cuerpo, o incluso de transferir nuestra mente a un ordenador. ¿Seremos verdaderamente inmortales, o simplemente un grupo de asesinos que “mata” una versión de si mismos para reencarnarse en otra? De alguna manera, la “suave transición” que implicaría reemplazar cada una de nuestras células por una nueva, mediante un proceso que demande varios meses, no parece plantear problemas de si seguimos o no siendo la misma persona. Pero si ese proceso se realizase en un instante muy pequeño, muchos pensaríamos que hemos sido cambiados.

Como todas las paradojas, la del Barco de Teseo nos pone a pensar. Extrañamente, una cuestión planteada hace siglos podría tener en el futuro una gran importancia. Si un millonario del sigo XXII a los 100 años se somete a una terapia de reemplazo celular que le proporciona un nuevo cuerpo sano y rozagante ¿sus herederos tendrán motivos para afirmar que su pariente ha muerto y reclamar ya mismo sus bienes? ¿O sigue siendo el mismo, y tiene derecho a gozar de la vida con su fortuna y cuerpo nuevo? Seguramente las leyes irán cambiando con el tiempo para contemplar estas cuestiones, pero sin duda nos esperan debates interesantes. Y tú ¿que opinas?

jueves, 12 de noviembre de 2009

Sade y su orgia mortal

A finales del siglo XVIII, el marqués de Sade organizó una orgía en la ciudad de Marsella. Pero no fue una orgía cualquiera, decidió utilizar un potente afrodisíaco conocido como cantárida. Para que pasase desapercibido, y puesto que este afrodisíaco puede mezclarse fácilmente en la comida o bebida, decidió que fuera en la cena donde utilizarlo.

El resultado fue el esperado, en la cena se produjo una gran excitación de los comensales, pero el resultado no pudo ser más trágico. El marqués utilizo gran cantidad y fueron muchos los muertos y enfermos como resultado de tal cena. La dosis mortal de la cantárida es de dos centigramos, lo que hizo que la cena se convirtiera en una orgía mortal.


Como consecuencia de los hechos, la justicia francesa intervino, aunque el marqués de Sade se salvo por contar con influyentes amistades.


Decir que la cantárida se trata de uno de los afrodisiacos más poderosos del mundo. Pero no se proviene del reino vegetal, sino del animal. La Lytta vesicatoria es un coleóptero de 15 mm de longitud que se encuentra en las costas del Mediterráneo y en Rusia. En España puede encontrarse en Andalucía. Los griegos y los romanos ya lo utilizaron secándolo y deshaciéndolo para conseguir la excitación de la líbido y como abortivo. Pero en realidad no se trata de un afrodisiaco propiamente dicho, es un vesicatorio. Vesicatorio que lo que hace es inflamar los genitales, que es cierto que excita pero que inflama riñones y aparato digestivo pudiendo causar la muerte.

El marqués de Sade, conocedor o no de su poder, se dejo llevar por el placer.


Un «arca de Noé» moderna guardará el genoma de 10.000 especies


Un consorcio internacional pone en marcha un proyecto para secuenciar el genoma de mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces

La versión moderna del arca de Noé ya está en marcha. Un consorcio internacional de científicos ha lanzado un proyecto para obtener, preservar y secuenciar el ADN de 10.000 especies de vertebrados, una por cada género de mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces que habitan nuestro planeta.
El proyecto, que requerirá una inversión de 34 millones de euros, se llama «Proyecto Genoma 10K» y pretende desentrañar la historia evolutiva de los seres humanos y sus parientes biológicos, según las claves del proyecto que aparecen en la revista «Journal of Heredity». David Haussler, investigador del Instituto Médico Howard Hughes de la Universidad de California y uno de los directores del proyecto, asegura que «entender la evolución de los vertebrados es una de las mejores historias de detectives en la ciencia».
Por eso, este proyecto pone las bases para contestar a algunas cuestiones evolutivas. Por ejemplo, como señaló Haussler, cómo el elefante consiguió su trompa o el leopardo adquirió las manchas que le caracterizan. Para dar respuesta a éstas y otras muchas cuestiones los investigadores que participarán en este apasionante trabajo proceden de diversos campos y entre ellos se cuentan genetistas, paleontólogos, ecólogos, conservacionistas y otros científicios procedentes de museos, zoológicos, centro de investigación y universidades de todo el mundo.
Cambios genéticosTodos los vertebrados descienden de una sola especie marina que vivió hace entre 500 y 600 millones de años. Los paleontólogos no saben mucho acerca de la apariencia física de esa especie, pero como todos sus descendientes comparten ciertas características, saben que tenía los músculos segmentados, cerebro anterior, medio y posterior unido a las estructuras de la médula espinal, y un sofisticado e innato sistema inmune. Después, con el transcurso del tiempo se producen innovaciones sorprendentes, como corazones con múltiples cavidades, huesos, dientes, un esqueleto interno que ha dado soporte a los animales acuáticos y terrestres más grandes del planeta, y una especie de primate, el Homo sapiens, que ha producido un lenguaje sofisticado, cultura y tecnología.
Al secuenciar el ADN de 10.000 vertebrados —aproximadamente una sexta parte de las 60.000 especies que se calcula viven hoy en día— los biólogos serán capaces de reconstruir los cambios genéticos que dieron lugar a esta diversidad asombrosa.
Algunas partes de nuestro ADN son muy similares al de otros vertebrados, lo que refleja que descendemos de un ancestro común, mientras que otras son notablemente diferentes. «Podemos entender la función de los elementos en el genoma humano viendo qué partes del genoma han cambiado y cuáles no en los humanos y otros animales», explicó Haussler.
Para la planificación del proyecto, el grupo Genoma 10K ha utilizado como modelo el Proyecto del Genoma Humano. Así, el consorcio planea publicar los datos de secuenciación inmediatamente según los estándares desarrollados para la secuenciación del genoma humano.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Mad Jack, un arco en la Segunda Guerra Mundial

El Teniente Coronel Jack Malcolm Thorpe Fleming Churchill, también conocido como “el guerrero Jack Churchill” o simplemente como “Jack el Loco” (Mad Jack), fue un británico que combatió en la Segunda Guerra Mundial. ¿Qué tenía este tipo de peculiar? Pues nada más y nada menos que utilizar, en pleno siglo XX, el arco, las fechas y un mandoble como armas. Llamaba mucho la atención verlo con su uniforme, sus armas reglamentarias, y el arco y el mandoble a la espalda.



El hombre del centro con boina y pantalones cortos
es Sir Bernard Montgomery. Tras él y a la derecha,
aparece Jack "fighting" Churchill con su
gran espada Claymore colgando del cinto.


Parece sacado de otra época. En una ocasión comentó: “ningún oficial irá propiamente vestido al entrar en acción si no lleva su espada”. En la Segunda Guerra Mundial, se presentó voluntario para formar parte de algunos de los comandos del ejército británico, sencillamente porque luchar en ellos “sonaba peligroso”. Esto fue después de luchar en Francia y ser evacuado de Dunkerque. Y ahí, antes de ser evacuado, luchando contra el ejército nazi, contra las mejores armas del momento, nuestro Churchill acopló sus armas a la acción. Por cierto, era tan bueno con el arco, que formó parte de la selección inglesa de este deporte.

Era 1940, en Francia, tenía que emboscar una patrulla alemana. Preparados para la acción, la señal de ataque la dio Mad Jack. ¿Cómo? Disparando con su arco contra el sargento de la patrulla nazi.

En 1941, en Noruega, dirigió las acciones de la operación “tiro con arco”. Sin duda, el nombre de la operación no es casual. En este caso, Jack Churchill hizo uso de otra de sus aficiones, la gaita. Entró en acción tocando “The March of the Cameron Men” con su gaita, antes de lanzar unas granadas y echar a correr.

Hay muchas más historias sorprendentes de nuestro amigo Churchill a lo largo de su carrera como soldado de comando británico. Un tipo peculiar, valiente y decidido. Por ejemplo, por citar otro caso, en 1944, en Yugoslavia, quedó aislado con seis de sus hombres en el ataque a una posición alemana. Todos fueron finalmente heridos menos Mad Jack, que siendo consciente de lo delicado del momento, cogió su gaita y comenzó a tocar una canción titulada “¿No volverás?”. Mientras tocaba, una granada lo dejó inconsciente y cuando se despertó, era prisionero alemán. Fue llevado a Berlín para ser interrogado e internado en el campo de concentración de Sachsenhausen.

Unos meses después consiguió escapar del campo de concentración, pero fue capturado de nuevo antes de abandonar terreno alemán. Fue trasladado de campo y finalmente, aprovechando un apagón de luz, en 1945 se fugó de nuevo, en este caso en Italia. Después de caminar un par de centenares de kilómetros alimentándose de lo que iba encontrando, se topó con el ejército americano.

La guerra en Europa había acabado, pero en el Pacífico no. ¿Saben ustedes quién cruzó el mundo para seguir luchando? ¡Correcto! Lamentablemente para él, cuando llegaba a su destino, la guerra finalizó por completo. En cualquier caso, todavía intervino en algunas acciones en Palestina en los años siguientes.

Desde luego, una historia y una vida de cine. Literalmente, porque nuestro amigo Churchill también hizo sus pinitos en el mundo del cine. En películas como Ivanhoe o El Ladrón de Bagdad, verdaderos clásicos.

El mal humor es síntoma de rapidez mental

Estar de mal humor y ser un gruñón son buenos síntomas y hacen pensar con más claridad, según un estudio australiano publicado en «Science», que investiga las emociones. Así, indica que en contraste con las personas que parecen siempre felices, las de ánimo miserable son mejores a la hora de tomar decisiones y son menos crédulas.

«Mientras la jovialidad fomenta la creatividad, la melancolía facilita la atención y el pensamiento reflexivo», el investigador y psicólogo de la Universidad de Nueva Gales del Sur, que ha dirigido el estudio, Joe Forgas.

En este sentido, el experto afirma que una persona irritable puede lidiar con situaciones más demandantes que un individuo feliz, por la forma en la que el cerebro «promueve estrategias de procesamiento de información».

Para llegar a estas conclusiones, el científico le pidió a un grupo de voluntarios que mirasen diferentes películas y pensasen en eventos positivos o negativos de sus vidas, con el fin de ponerlos de buen o mal humor. Posteriormente, les pidió una serie de ejercicios, como juzgar la veracidad de los mitos urbanos y dar detalles con testigos oculares de un hecho.
Los malhumorados superaron a los joviales, ya que cometieron menos errores y fueron mejores comunicadores, explica la BBC.

En el estudio los malhumorados cometieron menos errores que los joviales.
«Mientras que el humor positivo parece promover la creatividad, la flexibilidad y la cooperación, el malhumor activa una forma de pensar más atenta y cuidadosa, haciendo que la persona preste más atención al mundo externo», añadió Forgas.

El estudio también concluye que los individuos tristes son mejores exponiendo sus ideas a través de argumentos escritos. A juicio del psicólogo, esta situación muestra que «un humor moderadamente negativo puede en realidad promover un estilo de comunicación más concreto, más armonioso y, en definitiva, más exitoso».

Finalmente, el anterior trabajo de Forgas apuntaba a que el clima tiene un efecto similar sobre el ser humano: un día húmedo y gris agudiza la memoria, mientras que uno soleado vuelve a las personas más olvidadizas.

martes, 10 de noviembre de 2009

¿Que produce la coca cola en nuestro cuerpo?


En los primeros 10 minutos...
10 cucharaditas de azúcar entran en tu sistema digestivo (el 100% de la cantidad diaria recomendada) lo único que impide que vomites debido a tanto edulcorante es el uso del ácido fosfórico, que disimula el sabor permitiéndote digerirlo.

A los 20 minutos...
Tus niveles de azúcar se disparan, causando que aumente la insulina. Tu hígado responde transformando todo el azúcar que encuentra en grasa (y hay mucho azúcar en tu organismo en este preciso instante).

A los 40 minutos...
Se completa la absorción de cafeína. Tus pupilas se dilatan, tu presión sanguínea se eleva, y como respuesta tu higado introduce más azúcar en tu torrente sanguíneo. Los receptores de adenosina de tu cerebro se bloquean para evitar el adormecimiento.

A los 45 minutos...
Tu cuerpo aumenta la producción de dopamina, estimulando los centros de placer de tu cerebro. Básicamente, así es como actúa la heroína.

A los 60 minutos...
El ácido fosfórico bloquea el calcio, zinc y magnesio en tu intestino grueso, acelerando tu metabolismo. Además, las altas dosis de azúcar y edulcorantes artificiales aumentan la eliminación de calcio mediante la orina.
Las propiedades diuréticas de la cafeína hacen efecto (tienes que ir al servicio). Éste es el momento en que expulsas el calcio, magnesio y zinc que debería ir dirigido a tus huesos, así como también sodio, electrolitos y agua.
Mientras termina la fiesta dentro de tu organismo, termina el chute de edulcorantes y empiezas a notar la falta de azúcar, con lo que te pones irritable o depresivo. Ahora mismo has, literalmente, meado toda el agua que contenía la bebida, pero no sin antes acompañar la expulsión de valiosos nutrientes que tu cuerpo podría haber empleado para cosas como hidratarte o construir huesos y dientes más fuertes.